
Aspirina
Indicaciones Terapéuticas
La aspirina, el estersalicílico del ácido acético fue
introducida en la clínica en 1899 siendo utilizada como analgésico, anti-inflamatorio,
antipirético y antitrombótico. Una vez en el organismo, el ácido
acetilsalicíco es hidrolizado a salicilato, que también es activo.
Las propiedades analgésicas y anti-inflamatorias del
ácido acetil-salicílico son parecidas a las de otros anti-inflamatorios no
esteroídicos. El ácido acetilsalicílico es utilizado en el tratamiento de
numerosas condiciones inflamatorias y auto inmunes como la artritis juvenil,
la artritis reumatoidea, y la osteoartritis. Por sus propiedades
antitrombóticas se utiliza para prevenir o reducir el riesgo de infarto de
miocardio y de ataques transitorios de isquemia. Durante la mayor parte del
siglo XX, la aspirina fué utilizada como analgésico y anti-inflamatorio,
pero a partir de 1980 se puso de manifiesto su capacidad para inhibir la
agregación plaquetaria, siendo utilizada cada vez más para esta indicación.
Más recientemente se ha demostrado que el tratamiento crónico con ácido
acetilsalicílico (más de 10 años) reduce el riesgo de cáncer de colon. Se
sabe hoy día que la aspirina posee propiedades antiproliferativas.
Mecanismo de acción
El ácido acetilsalicílico interfiere con la síntesis de
las prostaglandinas inhibiendo de forma irreversible la ciclooxigenasa, una
de los dos enzimas que actúan sobre el ácido araquidónico. La ciclooxigenasa
existe en forma de dos isoenzimas: la ciclooxigenasa-1 (COX-1) y la
ciclooxigenasa-2 (COX-2). Estas isoenzimas están codificadas por genes
diferentes, presentes en lugares diferentes (la COX-1 está presente sobre
todo en el retículo endoplásmico, mientras que la COX-2 se encuentra en la
membrana nuclear) y tienen funciones diferentes. La COX-1 se expresa en casi
todos los tejidos y es responsable de la síntesis de prostaglandinas en
respuesta a estímulos hormonales, para mantener la función renal normal, así
como la integridad de la mucosa gástrica y para la hemostasis. La COX-2 se
expresa sólo en el cerebro, los riñones, los órganos reproductores y algunos
tumores. Sin embargo, la COX-2 es inducible en muchas células como respuesta
a algunos mediadores de la inflamación como son la interleukina-1, el TNF,
los mitógenos, lipopolisácaridos y radicales libres.
Se ha observado un aumento de la expresión de la COX-2
en adenomas colorectables así como en otros cánceres.
La aspirina acetila la serina en ambas COX y como casi
todos los tejidos producen eicosanoides, los efectos del fármaco son muy
diversos:
Efectos antitrombóticos: La COX-1 de las
plaquetas genera el tromboxano A2, un potente vasoconstrictor y agonista de
las plaquetas. Los efectos de la aspirina sobre la agregación plaquetaria
tienen lugar con dosis mucho menores que las requeridas para un efecto
analgésico o anti-inflamatorio. La COX-1 de las plaquetas es más sensible
que la COX-1 del endotelio, lo que explica la necesidad de dosis muy bajas
de aspirina para conseguir un efecto antitrombótico, lo que es deseable en
pacientes con enfermedad coronaria. La inhibición de la COX-1 plaquetaria
ocasiona una disminución de la agregación plaquetaria con un aumento del
tiempo de sangrado. Estos efectos sobre la hemostasia desaparecen a las 36
horas de la administración de la última dosis. Aunque el ácido
acetilsalicílico no actúa sobre la agregación plaquetaria inducida por la
trombina (que se produce cuando se activan las plaquetas como consecuencia
de la ruptura de una placa de ateroma al inicio de un episodio de angina
inestable), se recomienda su administración en pacientes con historia de
enfermedad coronaria y de angina estable. Se cree que los efectos
beneficiosos de la aspirina en la profilaxis del infarto de miocardio se
deben a su capacidad para reducir los niveles de proteína C reactiva.
Con dosis muy altas, la aspirina también ejerce un
efecto inhibitorio sobre la hemostasis dependiente de la vitamina K, con lo
que se altera la síntesis de protrombina resultando una hipoprotrombinemia.
Efectos anti-inflamatorios: Se cree que la
actividad anti-inflamatoria del ácido acetil-salicílico se debe a la
inhibición periférica de la acción de la COX-1 y de la COX-2, aunque la
aspirina puede también inhibir la síntesis de otros mediadores de la
inflamación. Sin embargo, se cree que la respuesta inflamatoria más
importante está mediatizada por la COX-2 ya que esta enzima es inducible por
las citocinas. La inhibición de la COX-2 por la aspirina reduce la síntesis
de las prostaglandinas E y F, prostaglandinas que responsables de la
vasodilatación y la permeabilidad capilar lo que, a su vez, aumenta la
movilidad de fluidos y leucocitos que ocasionan la inflamación,
enrojecimiento y dolor. El ácido acetil-salicílico no solo disminuye la
permeabilidad capilar sino que también reduce la liberación de enzimas
destructoras de los lisosomas.
Efectos analgésicos: los efectos analgésicos de
la aspirina son, al parecer, efectos indirectos sobre el sistema nervioso
central. Al disminuir la síntesis de prostaglandinas, la aspirina reduce la
percepción del dolor.
Efectos antipiréticos: son el resultado de la
inhibición de la síntesis de prostaglandinas en el hipotálamo, lo que a su
vez induce una vasodilatación periférica y sudoración.
Efectos antiproliferativos: Aún cuando el ácido
acetilsalicílico acetila la COX-2, esta enzima acetilada retiene algo de su
capacidad para metabolizar el ácido araquidónico para producir al ácido
graso 15R-hydroxieicosatetraenoic (15R-HETE). Se sabe que los hidroxiácidos
tienen efectos antiproliferativos. No se sabe con exactitud si los efectos
de la aspirina reduciendo los niveles de prostaglandinas contribuyen a su
actividad antitumoral.
Efectos renales: Los salicilatos actúan sobre
los túbulos renales afectando la resorción del ácido úrico. En dosis bajas,
de 1—2 g/día, los salicilatos inhiben la secreción activa de ácido úrico en
la orina a través de los túbulos proximales. En dosis más altas ((> 5
g/días), los salicilatos inhiben la reabsorción tubular de ácido úrico, lo
que ocasiona un efecto uricosúrico. A dosis intermedias, la aspirina no
modifica la eliminación del ácido úrico
Otros efectos: En el tratamiento de la
conjuntivitis primaveral, la aspirina previene la formación de
prostaglandina D2, un mediador secundario de los mastocitos y de las
condiciones alérgicas.
PROPIEDADES FARMACOCINÉTICAS
El ácido acetilsalicílico se administra usualmente por
vía oral, aunque puede ser administrado por vía rectal en forma de
supositorios. Se absorbe rápidamente por el tracto digestivo si bien las
concentraciones intragástricas y el pH del jugo gástrico afectan su
absorción. La aspirina es hidrolizada parcialmente a ácido salicílico
durante el primer paso a través del hígado y se distribuye ampliamente por
todos los tejidos del organismo.
La aspirina se une poco a las proteínas del plasma,
pero debe ser administrada con precaución a pacientes tratados con fármacos
que se fijan fuertemente a las proteínas del plasma, como es el caso de los
anticoagulantes y antidiabéticos orales.
Después de la administración oral y dependiendo de las
dosis administradas se observan salicilatos en plasma a los 5-30 minutos y
las concentraciones máximas se obtienen al los 0.25-2 horas. Las
concentraciones plasmáticas deben de ser de por lo menos 100 µg/ml para
obtener un efecto analgésico y se observan efectos tóxicos con
concentraciones superiores a 400 µg/ml. La aspirina se metaboliza en un 99%
a salicilato y otros metabolitos. La semi-vida de eliminación del plasma es
de 15 a 20 minutos. Los salicilatos, pero no la aspirina, experimentan una
cinética de Michaelis-Menten (saturable). En dosis bajas, la eliminación es
de primer orden y la semi-vida permanece constante con un valor de 2—3
horas; sin embargo, con dosis más altas, las enzimas responsables del
metabolismo se saturan y la semi-vida de eliminación puede aumentar a 15-30
horas. Por esta razón, se requieren entre 5 y 7 días para alcanzarse una
condición de equilibrio ("Steady state")
Los salicilatos y sus metabolitos se eliminan
principalmente por vía renal, siendo excretada por la orina la mayor parte
de la dosis. Aproximadamente el 75% de la dosis se encuentra en forma de
ácido salicilúrico, mientras que el 15% está en forma de conjugados, sobre
todo mono- y diglucurónidos. El 10% restante está constituido por salicilato
libre. La orina aumenta la eliminación de salicilato, pero no la de otros
metabolitos
POSOLOGIA
Dosis media recomendada: Adultos: 1 comprimido de 0,5 g
cada 4 ó 6 horas. Los comprimidos se toman diluidos en agua, preferentemente
después de las comidas bebiendo a continuación algún líquido. La
administración de este preparado está supeditada a la aparición de los
síntomas dolorosos o febriles. A medida que estos desaparezcan deben
suspenderse esta medicación.
INTERACCIONES
Acetazolamida: los salicilatos desplazan la
acetazolamida de sus puntos de unión a las proteínas plasmáticas y también
disminuyen la excreción renal de esta. Por lo tanto, los salicilatos pueden
desencadenar efectos tóxicos de la acetazolamida sobre el sistema nervioso
central. Por su parte, la acetazolamina puede aumentar la eliminación
urinaria de los salicilatos aumentando el pH urinario.
Anticoagulantes: el riesgo de hemorragias
aumenta si se administra ácido acetilsalicílico a pacientes bajo tratamiento
anticoagulante. La aspirina desplaza a la warfarina unida a las proteínas
plasmáticas y aumenta el riesgo de hemorragias durante los tratamientos con
warfarina o heparina debido a sus efectos sobre la agregación plaquetaria.
Las hemorragias gastrointestinales empeoran cuando se administra aspirina a
pacientes anticoagulados. Además, en dosis altas, la aspirina tiene un
efecto hipoprotrombinémico. Sin embargo, la aspirina y la warfarina pueden
usarse si la aspirina se administra antes de que se inicie el tratamiento
con el anticoagulante. De hecho, la administración de aspirina y de
warfarina ha mostrado reducir la mortalidad en pacientes con prótesis
valvulares. Aunque la aspirina puede potenciar los efectos anticoagulantes
de la heparina, ambos fármacos son frecuentemente utilizados en el
tratamiento del infarto agudo de miocardio.
Antineoplásicos: dado que el ácido acetil-salicílico
puede producir hemorragias gástricas al inhibir la agregación plaquetaria y
aumentar el tiempo de hemorragia, aumenta el riesgo en pacientes tratados
con fármacos que ocasionan trombocitopenia como es el caso de los
quimioterápicos, la globulina antitimocito y el estroncio.
Alcohol: la ingestión concomitante de etanol y
aspirina aumenta el riesgo de provocar irritación de la mucosa gástrica y
hemorragias gastrointestinales. La ingestión rutinaria de alcohol y ácido
acetilsalicíco puede causar hemorragias gástricas significativas que pueden
pasar o no desapercibidas. La ingestión crónica de alcohol va asociada a
trombocitopenia lo que aumenta el riesgo de las hemorragias producidas por
la aspirina.
Antidiabéticos: los salicilatos, al inhibir la
síntesis de la prostaglandina E2 aumentan de forma indirecta la secreción de
insulina. De esta manera, los salicitados reducen los niveles de glucosa en
sangre. Este mecanismo explica porque los salicitados aumentan los efectos
hipoglucemiantes de las sulfonilureas, aunque esta potenciación puede ser
también debida a un desplazamiento de las sulfonilureas de las proteínas del
plasma a las que se encuentran unidas. En grandes dosis, los salicilatos
desacoplan la fosforilización oxidativa, ocasionando una depleción del
glucógeno hepático y muscular y, por tanto, hiperglucemia y glucosuria. Por
lo tanto, después de una dosis muy alta, la aspirina puede causar bien
hipoglucemia, bien hiperglucemia.
Inhibidores de la ECA: los fármacos que inhiben
la síntesis de las prostaglandinas interaccionan con los inhibidores de la
ECA. Se ha observado que la indometacina bloquea el efecto hipotensor del
captopril en voluntarios normales y en pacientes hipertensos. Debido a los
efectos indirectos de la aspirina sobre el sistema renina-angiotensina, los
efectos hiponatrémicos, antihipertensivos y vasodilatadores de los
inhibidores de la ECA pueden ser afectados cuando se utiliza la aspirina en
pacientes con insuficiencia del ventrículo izquierdo o enfermedad coronaria
tratados con un inhibidor de la ECA.
Antiácidos: Los salicilatos experimentan en los
riñones filtración, excreción y reabsorción. Se sabe que cuando el pH
urinario aumenta, la excreción renal de los salicilatos aumenta
notablemente. Este efecto es de importancia clínica no sólo en caso del
bicarbonato sódico, sino también cuando se administran otros antiácidos como
el hidróxido alumínico-magnésico. La administración de antiácidos reduce de
forma sustancial las concentraciones plasmáticas de salicilatos, en
particular cuando se administran dosis elevadas de aspirina. Aunque los
antiácidos no afectan la absorción gastrointestinal de la aspirina ni su
biodisponibilidad, pueden acelerar su absorción.
Por el contrario, los acidificantes de la orina como el
cloruro de amonio pueden aumentar las concentraciones plasmáticas de
salicilatos al aumentar su reabsorción tubular. Este efecto no parece tener
gran importancia clínica por ser usualmente la orina de carácter ácido.
Uricosúricos: los salicilatos pueden afectar la
secreción tubular cuando se administran en dosis elevadas. Este efecto
hiperuricémico de los salicitados y el antagonismo con los efectos
uricosúricos del probenecid y de la sulfinpirazona se producen solo cuando
las concentraciones plasmáticas de salicilatos son bastante elevadas.
Diuréticos: se comprobado que la aspirina inhibe
la secreción tubular de canrenona, el metabolito activo de la
espironolactona. Sin embargo, este efecto parece no comprometer los efectos
clínicos de la espironolactona.
Corticoides: aunque existen controversias sobre
el potencial ulcerogénico de los corticosteroides, (prednisona y otros) hay
consenso de que la administración concomitante de aspirina y corticoides
puede aumentar la toxicidad gástrica de la primera y, por tanto el riesgo de
hemorragias gástricas.
Otros fármacos AINES: la combinación de ácido
acetilsalicílico con otros anti-inflamatorios no esteroídicos (por ejemplo
la indometacina o el piroxicam) ocasiona efectos aditivos sobre la toxicidad
gastrointestinal. La administración de aspirina con celecoxib puede,
igualmente aumentar el riesgo de complicaciones gástrica en comparación con
el celecoxib sólo. Sin embargo, como el celecoxib no tiene efectos sobre la
agregación plaquetaria, no puede sustituir a esta como profiláctico del
infarto de miocardio u otros episodios isquémicos.
Metotrexato: la excreción renal del metotrexato
es la principal vía de eliminación de este fármaco. La administración de
aspirina afecta los procesos de filtración, secreción y reabsorción tubular
del metotrexato retardando se eliminación. Por este motivo, la aspirina no
se debe administrar a pacientes tratados con grandes dosis de metotrexato.
Niacina: la vitamina B3, ocasiona un flush
cutáneo cuando se administra a dosis mayores que la dosis requerida diaria.
Esta vasodilación cutánea es debida a un efecto de la prostaciclina, una
prostaglandina cuya síntesis es bloqueada por la aspirina.
Anticonvulsivantes: la aspirina en grandes dosis
puede desplazar a la fenitoína de las proteínas plasmáticas a las que se une
este fármaco aumentando sus concentraciones plasmáticas. Sin embargo, el
efecto no tiene significancia clínica puesto que la aspirina también
favorece el aclaramiento plasmático de la fenitoína libre. De igual forma,
los salicilatos desplazan al ácido valproico de las proteínas del plasma al
mismo tiempo que inhiben el metabolismo hepático del valproato. En
consecuencia, los niveles plasmáticos de este fármaco aumentan habiéndose
observado efectos tóxicos del ácido valproico poco después de la
administración de una dosis de aspirina.
Alendronato: el uso concomitante de aspirina y
alendronato (un fármaco utilizado para combatir la osteoporosis) puede
aumentar el riesgo de hemorragias gástricas
Otros fármacos: los efectos hipotensores de los
beta-bloqueantes pueden ser atenuados por la aspirina debido a la inhibición
de las prostaglandinas renales, lo que reduce el flujo sanguíneo renal, y a
la retención de sales y fluidos. Lo mismo puede ocurrir con los diuréticos
cuya efectividad puede ser reducida por la inhibición de las prostaglandinas
renales.
Ginkgo biloba: el Ginkgo biloba, una
planta con efectos significativos sobre las plaquetas, debe ser utilizado
con precaución en pacientes bajo tratamiento anticoagulante, antitrombótico
o trombolítico. En efecto, uno de los componentes del Ginkgo, el ginkgolido
B es un antagonista selectivo del factor de activación plaquetaria (PAF). Se
ha observado hipema en pacientes tratados con aspirina y Ginkgo biloba,
hemorragia que desapareció cuando se discontinuó el Ginkgo biloba. También
hay informes de hematomas subdurales en pacientes tratados con las dos
medicaciones.
Otras plantas: pueden ocurrir efectos aditivos
sobre las plaquetas si se administra aspirina en combinación con el
gengibre (que inhibe la tromboxano sintetasa) o el allium sativum
(ajo) que también tiene efectos inhibidores sobre las plaquetas. Sin
embargo, en ocasiones, pueden asociarse ambos tipos de medicación si lo que
se busca es un efecto aditivo. El Aesculus hippocastanum
(Castaño de las Indias) puede aumentar el riesgo de hemorragias si se
administra conjuntamente a pacientes anticoagulados (heparina, enoxaparina,
warfarina) o tratados con antitrombóticos (aspirina, clopidrogel, etc.),
debido a los efectos de una saponina que contiene, la aesculina. El
Tanaceto (Tanacetum parthenium) también puede incrementar los
efectos antiplaquetaria de la aspirina.
Vacunas: no se reportado efectos adversos de los
salicilatos después de la vacuna de la varicela. No obstante, el fabricante
de la vacuna a base de virus vivos recomienda evitar el uso de la aspirina
durante 6 semanas después del vacunado. Se ha asociado el síndrome de Reye,
afectando exclusivamente a niños de menos de 15 años con el uso de la
aspirina durante la infección por la varicela. Sin embargo, es muy probable
que el virus atenuado de la vacuna presente menos riesgo para el desarrollo
de este síndrome.
PRECAUCIONES
La aspirina ha sido asociada al síndrome de Reye en
niños con varicela o gripe. Aunque no se ha demostrado una relación causal,
en muchos países, las autoridades advierten del posible riesgo de la
administración de aspirina en niños con varicela u otras infecciones víricas
El ácido acetil-salicílico induce ulceraciones
gástricas o intestinales que pueden ir acompañadas de anemia. Este efecto es
debido a la inhibición por el fármaco de las prostaglandinas PGI2 y PGE2,
que son citoprotectoras. Además la aspirina inhibe la agregación plaquetaria
debido a supresión de la síntesis del tromboxano A2. Por lo tanto, la
aspirina se debe evitar en pacientes con úlcera péptica.
El uso de aspirina debe ser evitado si el paciente
consume más de tres bebidas alcohólicas al día, por el riesgo de irritación
gástrica. No se debe administrar ninguna dosis una semana antes de cualquier
intervención quirúrgica. Como la aspirina inhibe la agregación plaquetaria
debe ser administrada con precaución a pacientes con problemas de
coagulación (trombocitopenia, hemofilia u otra coagulopatía). Debe evitarse
en pacientes con anemia aplástica, pancitopenia o cualquier otro tipo de
disfunción medular.
La aspirina debe ser usada con precaución en pacientes
inmunosuprimidos ya que puede enmascarar los síntomas de una infección.
Se ha dicho que los salicilatos pueden causar o agravar
la hemólisis en pacientes con deficiencia en G6PD, y algunos autores indican
que se debe usar con precaución en estos pacientes. Parece ser que la
aspirina puede ocasionar hemólisis a concentraciones terapéuticas si hay
presentes otros factores de riesgo.
La función hepática debe ser monitorizada cuando se
administran grandes dosis de aspirina o en pacientes con historia de
afecciones hepáticas. La función renal o la deficiencia en vitamina K
también se deberán controlar si se van a administrar grandes dosis de
salicilatos. La aspirina debe ser utilizada con precaución en pacientes con
insuficiencia renal o con lupus eritematoso sistémico ya que existe el
riesgo de una reducción de la filtración glomerular en estos pacientes
La aspirina y otros fármacos anti-inflamatorios deben
evitarse en pacientes con hipersensibilidad a los salicilatos o con
reacciones alérgicas (por ejemplo urticaria) sobre todo en el caso de asma,
ya que la aspirina puede inducir una severa bronco constricción.
EMBARAZO Y LACTANCIA
El ácido acetilsalicílico debe ser utilizado con
precaución durante la gestación. No debe administrarse durante los tres
últimos meses de embarazo. Tratamientos prolongados y con dosis altas pueden
retrasar el parto. Atraviesa la barrera placentaria, y se excreta con la
leche materna. Se aconseja un destete precoz en la utilización regular de
dosis elevadas en periodo de lactancia.
EFECTOS SECUNDARIOS
Gastrointestinales: se observan molestias
gástricas en el 2—10% de los sujetos sanos que utilizan dosis normales de
aspirina para combatir la fiebre o algún episodio algésico ocasional, en el
10-30% de los pacientes cuyas dosis son superiores a 3.5 g y en 30-90% de
los pacientes con historia de úlcera péptica, gastritis o duodenitis. Muchas
de estas molestias pueden ser evitadas si la aspirina se ingiere con
alimento o con un gran vaso de agua ya que para ocasionar los efectos
gástrico, la aspirina debe estar no ionizada. El aumento del pH gástrico
aumenta la fracción ionizada de la aspirina por lo que algunos agentes como
la cimetidina y los antiácidos reducen la incidencia de efectos secundarios.
Sistema nervioso central: la presencia de
tinnitus, pérdida de oído y vértigos indican que se han alcanzado unos
niveles de salicilatos iguales o superiores a los tóxicos. El tinnitus se
observa cuando las concentraciones exceden de 300 µg/ml, y es reversible.
Hipersensibilidad: los pacientes con
hipersensibilidad a la aspirina desarrollan una reacción alérgica en las 3
horas siguientes a la administración. Esto ocurre en el 03% de los casos.
Los pacientes con urticaria crónica, asma o rinitis muestran una mayor
incidencia. Los síntomas incluyen urticaria, angioedema, bronco espasmo,
rinitis y shock. En los pacientes asmáticos, la hipersensibilidad se asocia
a un bronco espasmo frecuentemente asociado a pólipos nasales.
Hepatotoxicidad: se descrito una hepatotoxidad
que se presenta como una hepatitis, reversible cuando se discontinua el
tratamiento con la aspirina. Las lesiones hepáticas consisten en una
moderada necrosis celular con degeneración eosinofílica de los hepatocitos e
inflamación portal. No se conoce el mecanismo de este efecto sobre el
hígado.
Función renal: el ácido acetilsalicílico
disminuye el flujo renal y la filtración glomerular en pacientes con
insuficiencia renal. El tratamiento crónico con aspirina ha sido asociado a
una nefropatía analgésica con necrosis papilar y nefritis intersticial. Esto
puede ser debido a una isquemia medular producida por la inhibición de las
prostaglandinas renales o bien a un efecto directo citotóxico. En casos de
intoxicación por sobredosis se ha observado una reducción del aclaramiento
de creatinina y necrosis aguda tubular. Sin embargo, a las dosis normales,
la aspirina rara vez produce efectos renales importantes.
Piel: pueden ocurrir reacciones dermatológicas
después del ácido acetil-salicílico pero estas son muy poco frecuentes.
Entre estas hay que destacar urticaria, rash maculopapular y eritema nodoso.
Rara vez se ha asociado la aspirina a un síndrome de Stevens-Johnson o a una
necrolisis epidérmica.
Hematológicos: Se comunicado en algún caso
hematotoxicidad. La trombocitopenia secundaria a la aspirina ha sido
descrita en el 27% de 95 casos de desórdenes hematológicos inducidos por la
aspirina. La incidencia de anemia aplastica y agranulocitos fué del 13.6% y
10%, respectivamente.
INTOXICACION Y SU TRATAMIENTO
La sintomatología de sobredosificación incluye cefalea,
mareos, zumbidos de oídos, visión borrosa, somnolencia, sudoración, náuseas,
vómitos y ocasionalmente diarrea. El tratamiento es sintomático, incluyendo
emesis, lavado gástrico, administración de carbón activado. En casos graves,
administración de cantidades adecuadas de líquidos intravenosos.
Hemodiálisis en adultos y niños mayores y diálisis peritoneal en lactantes.
PRESENTACION
- A.A.S. Comp. 100 mg
- A.A.S. Comp. 500 mg
- ACIDO ACETILSALICILICO MUNDOGEN FARMA Comp. 500 mg
- ADIRO 200 Comp. 200 mg
- ADIRO Comp. 500 mg
- ASASANTIN 75/50 Cáps. #
- ASPIRINA C Comp. eferv. #
- ASPIRINA Comp. 0,5 g
- ASPIRINA INFANTIL Comp. 0,125 g
- ASPIRINA MASTICABLE Comp. mastic.
0,5 g
- DESENFRIOL Grag. #
- DESENFRIOL-C GRANULADO Polvo sobre #
- DESENFRIOL-D Grag. #
- DOLMEN Comp. eferv. #
- FIORINAL Cáps. #
- FIORINAL CODEINA Cáps. #
- SOLUSPRIN ADULTOS Polvo sobres 1 g
- SOLUSPRIN INFANTIL Polvo sobres 250 mg
- TROMALYT Cáps. 150 mg
- TROMALYT Cáps. 300 mg
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