
Paracetamol
Descripcion:
El paracetamol es un metabolito de la fenacetina, un
analgésico muy utilizado antiguamente que, por ser tóxico a las dosis
terapéuticas y metabolizado a paracetamol, ya no es utilizado. El
paracetamol posee propiedades analgésicas y antipiréticas parecidas a las de
la aspirina pero no tiene actividad antiinflamatoria, ni ejerce ningún
efecto antiplaquetario. El paracetamol se utiliza en el tratamiento del
dolor moderado agudo y crónico, y es considerado como el analgésico de
elección por la mayor parte de los autores en los pacientes de más de 50
años. También es el analgésico de elección cuando la aspirina no es bien
tolerada o cuando está contraindicada. El paracetamol se viene utilizando
desde finales del siglo XIX y se puede adquirir sin prescripción médica.
Indicaciones y Posología:
Tratamiento del dolor ligero/moderado o
fiebre
(cefaleas, mialgias,
dolor de espalda,
dolor dental,
cólicos menstruales (dismenorrea),
molestias asociadas a los resfriados o gripe, etc.):
Mecanismo de Acción:
Se desconoce el mecanismo exacto de la acción del
paracetamol aunque se sabe que actúa a nivel central. Se cree que el
paracetamol aumenta el umbral al dolor inhibiendo las ciclooxigenasas en el
sistema nervioso central, enzimas que participan en la síntesis de las
prostaglandinas. Sin embargo, el paracetamol no inhibe las ciclooxigenasas
en los tejidos periféricos, razón por la cual carece de actividad
antiinflamatoria. El paracetamol también parece inhibir la síntesis y/o los
efectos de varios mediadores químicos que sensibilizan los receptores del
dolor a los estímulos mecánicos o químicos.
Los efectos antipiréticos el paracetamol tienen lugar
bloqueando el pirógeno endógeno en el centro hipotalámico regulador de la
temperatura inhibiendo la síntesis de las prostaglandinas. El calor es
disipado por vasodilatación, aumento del flujo sanguíneo periférico y
sudoración.
Las sobredosis de paracetamol o el uso continuo de este
fármaco pueden ocasionar hepatotoxicidad y nefropatía, debidas a un
metabolito oxidativo que se produce en el hígado y en menor grado, en el
riñón. Este metabolito se une de forma covalente a las proteínas que
contienen azufre, originando una necrosis celular. La depleción de las
reservas de un glutatión constituye el inicio de la toxicidad hepática del
paracetamol. La administración de N-acetilcisteína o metionina reducen la
toxicidad hepática, pero no previene la toxicidad renal, en la que juegan un
cierto papel los conjugados sulfurados del paracetamol y que se caracteriza
por nefritis intersticial y necrosis papilar.
Farmacocinética:
Después de la administración oral el paracetamol se absorbe
rápida y completamente por el tracto digestivo. Las concentraciones
plasmáticas máximas se alcanzan a los 30-60 minutos, aunque no están
del todo relacionadas con los máximos efectos analgésicos. El paracetamol
se une a las proteínas del plasma en un 25%. Aproximadamente una cuarta
parte de la dosis experimenta en el hígado un metabolismo de primer
paso. También es metabolizada en el hígado la mayor parte de la dosis
terapéutica, produciéndose conjugados glucurónicos y sulfatos, que
son posteriormente eliminados en la orina. Entre un 10-15% de la dosis
experimenta un metabolismo oxidativo mediante las isoenzimas de citrocromo
P450, siendo posteriormente conjugado con cisteína y ácido mercaptúrico.
Después de una sobredosis, en presencia de malnutrición,
o de alcoholismo existe una depleción hepática de los glucurónidos
y sulfatos por lo que el paracetamol experimenta el metabolismo oxidativo
que es el más tóxico, a través del sistema enzimático CYP2E1 y CYP1A2.
También puede ocurrir este metabolito cuando el paracetamol se administra
con fármacos que son inductores hepáticos. Leer aquí las
consecuencias del
abuso del paracetamol.
En la insuficiencia renal pueden acumularse los
metabolitos pero no el fármaco sin alterar.
La semi-vida de eliminación del paracetamol es de 2-4
horas en los pacientes con la función hepática normal, siendo prácticamente
indetectable en el plasma 8 horas después de su administración. En los
pacientes con disfunción hepática la semi-vida aumenta sustancialmente, lo
que puede ocasionar el desarrollo de una necrosis hepática.
Administración oral o rectal:
Adultos y niños > 12 años: 325-650 mg por vía
oral o rectal cada 4-6 horas. Alternativamente, 1.000 mg, 2-4 veces
al día. No deben sobrepasarse dosis de más de 1 g de golpe o más de
4 g al día.
Niños de < 12 años: 10-15 mg/kg por vía oral
o rectal cada 4-6 horas. No administrar más de cinco dosis en 24 horas.
Neonatos: 10-15 mg/kg por kilo
por vía oral cada 6-8 horas.
Tratamiento Del Dolor Osteoartitrico:
Administración oral:
Adultos: La Asociación Americana
de Reumatología recomienda el paracetamol como tratamiento de elección
para la osteoartritis de la cadera o de la rodilla. El paracetamol
en dosis de 4 mg por día por vía oral es igual de efectivo que el
Ibuprofén en dosis de 1,2 a 2.4 g
Enfermos con insuficiencia hepática:
el paracetamol debe ser utilizado con precaución en pacientes con
la función hepática alterada o con historia de sobredosis. No debe
utilizarse en pacientes con historia de alcoholismo. Los pacientes
con enfermedad hepática estable pueden ser tratados con dosis terapéuticas
de paracetamol para el alivio de dolores episódicos de corta duración
(menos de cinco días).
Pacientes con insuficiencia renal:
aunque el paracetamol es el fármaco de elección para el tratamiento
del dolor episódico en los enfermos renales, no se recomienda su uso
crónico. Las dosis deben ser modificadas en función de la respuesta
clínica y de grado de insuficiencia renal
Contraindicaciones y Precauciones:
Los pacientes alcohólicos, con hepatitis vírica u otras
hepatopatías tienen un riesgo mayo de una hepatotoxicidad por el paracetamol
debido a que la conjugación del fármaco puede ser reducida. La depleción de
las reservas de glutatión hepático limita la capacidad del hígado para
conjugar el paracetamol, predisponiendo al paciente para nuevas lesiones
hepáticas. Por lo tanto, en los pacientes con enfermedad hepática estable,
se recomienda la administración de las dosis mínimas durante un máximo de 5
días.
Los pacientes no deben automedicarse con paracetamol si
consumen más de tres bebidas alcohólicas al día. Se debe sospechar una
toxicidad por paracetamol en pacientes alcohólicos con niveles de
aminotransferasa superiores a 1000 U/L, debiéndose entonces monitorizar los
niveles del fármaco en sangre.
La administración crónica de paracetamol debe ser
evitada en pacientes con enfermedad renal crónica. Varios estudios han
puesto de manifiesto que existe el riesgo de un desarrollo de necrosis
papilar, fallo renal, o enfermedad renal terminal. Igualmente puede ser
peligroso el uso de paracetamol cuando se administra para tratamiento de
fiebre persistente en niños con malnutrición.
Los pacientes con deficiencia de las G6PD
(glucosa-6-fosfato deshidrogenasa) tienen un mayor riesgo de hemólisis.
El paracetamol debe ser utilizado con precaución en los
pacientes con asma que muestren sensibilidad a los salicilatos, por haberse
detectado bronco espasmos moderados y reversibles cuando se administraron
dosis de 1.000 y 1.500 mg. Deben evitarse dosis de más de 1 g en pacientes
asmáticos que sean sensibles a la aspirina.
Los síntomas de una infección aguda (dolor, fiebre,
etc.) pueden ser enmascarados durante un tratamiento con paracetamol en
pacientes inmunosuprimidos.
Los pacientes no deben automedicarse con paracetamol
durante más de cinco días en el caso de los niños y durante más de diez días
en los adultos. La fiebre no debe ser tratada con paracetamol durante más de
tres días sin consultar al médico.
El paracetamol puede interferir con los sistemas de
detección de glucosa reduciendo en 120% los valores medios de la glucosa.
El paracetamol está clasificado dentro de la categoría
B de riesgo en el embarazo, para cualquiera de los tres trimestres. Aunque
no existen datos que asocien este fármaco con efectos teratogénicos, tampoco
se han realizado estudios controlados que demuestren que dicha asociación no
existe. Alguna publicación aislada, ha asociado el uso del paracetamol
durante el embarazo con un menor peso y talla del feto al nacer. Sin
embargo, un estudio prospectivo de 48 casos de sobredosis de paracetamol
durante el embarazo no puso de relieve ningún caso de toxicidad fetal
directamente asociada al fármaco. La FDA considera el paracetamol como el
fármaco de elección durante el embarazo, siempre y cuando su utilización sea
estrictamente necesaria
Interacciones:
Los antiácidos y la comida retrasan y disminuyen la
absorción oral de paracetamol. Las fenotiacinas interfieren con el centro
termorregulador, con lo que su uso concomitante con el paracetamol puede
ocasionar hipotermia.
Los agentes que inhiben sistema enzimático CYP2E1 o CYP1A2
pueden, en principio, reducir el riesgo de hepatotoxicidad por el
paracetamol al competir con él, reduciendo la generación de metabolitos
tóxicos. Algunos fármacos que inhiben dichos isoenzimas son la cimetidina,
la claritromicina, la eritromicina, el ketoconazol, algunas quinolonas
como la ciprofloxacina y la levofloxacina, el omeprazol y la paroxetina.
Sin embargo se desconoce la significación clínica de estas posibles
interacciones. Por el contrario, los fármacos que inducen las isoenzimas
hepáticas puede incrementar el riesgo de una hepatotoxicidad por los
metabolitos del paracetamol.
Algunos agentes inductores hepáticos son los barbitúricos,
la isoniacida, la carbamazepina, la fenitoina, la rifampina, y el
ritonavir. La combinación de isoniacida y paracetamol ha ocasionado
graves efectos hepatotóxicos en pacientes y estudios en ratas han
demostrado que la administración previa de isoniacida agrava la hepatotoxicidad
del paracetamol. También se conocen casos en los que moderadas dosis
de paracetamol fueron hepatotóxicas en pacientes tratados con fenobarbital.
No se recomienda el uso concomitante de paracetamol y
salicilatos, por estar aumentado el riesgo de una nefropatía analgésica,
incluyendo necrosis papilar y enfermedad renal terminal.
El paracetamol es preferible a la aspirina en los
pacientes que necesiten un analgésico estando estabilizados con warfarina.
Sin embargo el paracetamol también aumenta la respuesta hipoprotrombinémica
de la warfarina, aumentando el INR y el riesgo de hemorragias. Se desconoce
el mecanismo exacto de esta interacción aunque es posible que sea debida a
una competencia entre fármacos por los sistemas enzimáticos que los
metabolizan. Se recomienda una estrecha vigilancia si se administra
paracetamol a pacientes anticoagulados, en particular cuando se usa en dosis
grandes (más de 4 g por día) durante más de diez días.
Las concentraciones plasmáticas de paracetamol aumentan
un 50% después de administración de diflunisal, mientras que las
concentraciones de este último no son afectadas.
Los pacientes tratados con prilocaina tienen un mayor
riesgo desarrollar metahemoglobinemia
Reacciones Adversas
El paracetamol es hepatotóxico aunque en la mayor parte
de las ocasiones esta toxicidad es el resultado de una sobredosis
o de dosis excesivas administradas crónicamente. La hepatotoxicidad
inducida por el paracetamol se manifiesta como necrosis hepática,
ictericia, hemorragias, y encefalopatía. Después de una sobredosis,
las lesiones hepáticas se manifiestan a los 2 o 3 días.
En las 2-3 horas después de la sobredosis se observan
náuseas/vómitos, anorexia, y dolor abdominal con elevación de las
enzimas hepáticas e hipoprotrombinemia. Pueden producirse hemorragias
gastrointestinales secundarias a los bajos niveles de protrombina.
La recuperación tiene lugar en cinco a diez días. Los niños tienen
menor riesgo de desarrollar hepatotoxicidad, posiblemente debido a
su diferente metabolismo.
Los fármacos y agentes que afectan a la función del
citocromo P 450 y el alcohol pueden agravar la intoxicación por paracetamol.
También se ha sugerido que la administración de dosis elevadas en ayunas
puede ser potencialmente hepatotóxica. En caso de sobredosis, el tratamiento
de elección es la N-acetilcisteína, que actúa como donador de -SH en
sustitución del glutatión.
El paracetamol puede producir necrosis tubular renal y
nefropatía analgésica crónica, caracterizada por nefritis intersticial y
necrosis papilar, sobre todo en pacientes tratados con dosis elevadas (> 4
g/día) de forma crónica, o después de una sobredosis. Es muy infrecuente que
el fallo renal tenga lugar sin una hepatotoxicidad. El riesgo de
complicaciones renales es mayor en pacientes alcohólicos, y en pacientes con
enfermedad renal subyacente incluyendo nefropatía diabética.
Se ha descrito metahemoglobinemia después de dosis
elevadas de paracetamol que puede ocasionar hemólisis y por tanto anemia
hemolítica, con la correspondiente cianosis de las mucosas, uñas y piel. Los
niños son más susceptibles que los adultos para desarrollar esta reacción
adversa
Otros efectos hematológicos comunicados con el
paracetamol son neutropenias, leucopenia, trombocitopenia, y pancitopenia.
La reacciones de hipersensibilidad puede manifestarse
por urticaria, eritema, rash, y fiebre.
Presentación:_
Duorol, comp. 500 mg PHARMACIA
Paracetamol EDIGEN, comp. 500 mg EDIGEN
Paracetamol ITALFÁRMACO, comp. 500 mg ITALFARMACO
Paracetamol MUNDIGEN, comp. 500 mg MUNDIGEN
Paracetamol WINTROP, comp
500 mg SANOFI-WINTHROP
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