
Morfina
Acción terapéutica.
Hipnoanalgésico.
Propiedades.
La morfina es el más importante
alcaloide del opio. Las sales disponibles son el sulfato de morfina
(comprimidos) y el clorhidrato de morfina (ampollas). La morfina ejerce sus
efectos principales sobre el sistema nervioso central, el tracto
gastrointestinal y la musculatura lisa en general. SNC: las principales
acciones con valor terapéutico de la morfina son la analgesia y la sedación.
La morfina actúa como droga agonista uniéndose en particular a los
receptores m en cerebro, médula espinal y otros tejidos. También presenta
una afinidad apreciable por los receptores s y k. Por otro lado se han
descubierto péptidos endógenos (endorfinas, dinorfinas y encefalinas) que se
fijan a tales receptores. Produce depresión respiratoria por una acción
directa sobre el centro respiratorio en el nivel bulbar. Deprime el centro
de la tos y los efectos antitusivos pueden ocurrir con dosis menores que las
habitualmente requeridas para lograr la analgesia.La morfina produce una
miosis puntiforme, la que debe ser considerada como signo patognomónico de
la sobredosis de opiáceos. Los agentes morfinosímiles producen náuseas y
vómitos por estimulación directa de la zona quimiorreceptora gatillo situada
en el área posterior del bulbo raquídeo. Tracto gastrointestinal y otros
músculos lisos: la morfina disminuye las secreciones gástrica, biliar y
pancreática y provoca una reducción de la motilidad asociada con un aumento
del tono en el antro gástrico y el duodeno, retrasa la digestión en el
intestino delgado y disminuyen las contracciones propulsivas. Mientras, el
tono aumenta hasta producir un espasmo marcado.
El resultado de todo lo anterior es la
constipación. La morfina puede causar un aumento marcado de la presión en el
tracto biliar como resultado del espasmo del esfínter de Oddi. Sistema
cardiovascular: la morfina produce vasodilatación periférica e hipotensión
ortostática. Se describe un efecto histamino-liberador que induce
vasodilatación, aparición de prurito, enrojecimiento, ojos inyectados y
sudoración.
También se han descripto modificaciones
del sistema endocrino y autónomo.
Todos los morfinosímiles producen
tolerancia, dependencia física y potencial abuso. Puede ser administrada por
vía oral y parenteral (subcutánea). La biodisponibilidad de los preparados
orales de morfina es de 25% debido al metabolismo hepático de primer paso.
La vida media plasmática es de 2 horas y la duración de acción de 4 a 5
horas.
La principal vía metabólica es la
conjugación hepática con ácido glucurónico y la formación de productos
activos e inactivos. Los preparados de liberación controlada pueden
administrarse cada 12 horas; el efecto se mantiene durante ese tiempo.
Indicaciones.
Tratamiento moderado a severo en
pacientes que requieran analgesia potente durante un tiempo prolongado.
Dosificación.
Vía oral: los comprimidos de liberación
prolongada se administran cada 12 horas, la dosis depende de la severidad
del dolor, de la edad del paciente y los antecedentes de requerimiento
analgésico.
Rango de dosis:
20mg a 200mg al día, aunque la dosis correcta es aquella con la que se logra
controlar el dolor por 12 horas. Vía subcutánea: 10mg a 20mg cada 4 a 8
horas.
Reacciones adversas.
Las observadas con mayor frecuencia
son: constipación, somnolencia, mareos, sedación,
náuseas, vómitos, sudoración, disforia y euforia. Las observadas con menor
frecuencia son: debilidad, cefalea, temblores, convulsiones, alteraciones
del humor, sueños, alucinaciones transitorias, alteraciones visuales,
insomnio, aumento de la presión intracraneana, laringospasmo, anorexia,
diarrea, alteraciones del gusto, taquicardia, hipotensión, prurito,
urticaria, efecto antidiurético, nistagmo, diplopía y parestesias. La
morfina es una droga capaz de inducir abuso y causar dependencia
psíquica y física; cuando es suprimida en forma abrupta se produce el
síndrome de abstinencia, que ocurre luego del uso prolongado (varias
semanas) de la droga.
La tolerancia (necesidad de dosis cada
vez mayores para producir el mismo grado de analgesia) se manifiesta
inicialmente con un acortamiento del efecto analgésico y luego con una
disminución de la intensidad de la analgesia.La dependencia física suele ser
un inconveniente superable cuando se tratan dolores crónicos o en pacientes
con enfermedades incurables o terminales. El síndrome de abstinencia se
caracteriza por inmovilidad, lagrimeo, rinorrea, sudoración y midriasis,
durante las primeras 24 horas. Estos síntomas aumentan en severidad y en las
siguientes 72 horas pueden ocurrir irritabilidad, ansiedad, contracciones
musculares, sensaciones de calor-frío, "piel de gallina", vómitos, diarrea
abundante, hipertermia, taquicardia, taquipnea e hipertensión. Sin
tratamiento puede producirse un colapso cardiovascular o desaparecer los
síntomas entre los 5 y los 14 días de comenzado el cuadro. En caso de
intoxicación aguda los signos característicos son la depresión del sensorio,
que puede llegar a un coma, la miosis puntiforme, la depresión respiratoria
y la depresión cardiovascular (hipotensión). El tratamiento se realiza con
antagonistas de los receptores opioides (por ejemplo, naloxona).
Precauciones y advertencias.
Depresión respiratoria:
Constituye el mayor riesgo en el uso de las distintas preparaciones de
morfina; ocurre con más frecuencia en ancianos y pacientes debilitados; por
lo tanto, la morfina debe ser usada con mucho cuidado en pacientes con
enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Daño cerebral y aumento de la
presión intracraneana. La depresión respiratoria con retención del dióxido
de carbono y el aumento secundario de la presión del líquido cefalorraquídeo
pueden verse agravadas en presencia de un traumatismo de cráneo. Efecto
hipotensor: la morfina puede causar hipotensión severa, en especial en
individuos deshidratados o cuando se administra juntamente con fenotiazinas
o con anestésicos generales; por vía oral puede producir hipotensión
ortostática en pacientes ambulatorios. Los recién nacidos de mujeres
dependientes de analgésicos opiáceos pueden presentar dependencia física,
depresión respiratoria y síntomas de abstinencia.La selección de los
pacientes para ser tratados con morfina debe tener en cuenta varios
principios que incluyen, de manera específica, conocer el riesgo mayor que
existe en cuanto al uso de morfinosímiles en pacientes ancianos,
debilitados, insuficientes renales o hepáticos, con hipotiroidismo o
mixedema, con insuficiencia adrenocortical, con depresión del sensorio,
psicóticos, con hipertrofia prostática, alcohólicos y con cifoscoliosis.
Interacciones.
Los efectos depresores centrales de la
morfina se potencian cuando se asocia con otros depresores del SNC, como
hipnóticos, neurolépticos, ansiolíticos, anestésicos generales y alcohol.
Los hipnoanalgésicos pueden aumentar el efecto bloqueante neuromuscular de
los relajantes musculares y agravar la depresión respiratoria. La morfina
asociada con antidepresivos IMAO puede provocar cuadros de excitación o
depresión con hipotensión o hipertensión.
Contraindicaciones.
La morfina se contraindica en pacientes
con hipersensibilidad reconocida a la droga, depresión respiratoria, en
ausencia de un equipo de reanimación, y asma bronquial aguda o grave. La
morfina está contraindicada en pacientes que presentan o se sospecha que
pueden desarrollar íleo paralítico.
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